
viernes 27 de noviembre de 2009
"Yo no estoy de acuerdo con nada"
jueves 26 de noviembre de 2009
¿a 7 o a 8?
sábado 21 de noviembre de 2009
Una noche en Coyoacán


miércoles 7 de octubre de 2009
Leyendo el pasado
La semana pasada entré a una librería especializada en libros de segunda mano, o para decirlo más a tono con el entorno ecologista, libros reciclados.
Luego de pasear por sus estantes, pregunté a uno de los encargados y me llevó a una sección donde se encuentran los libros de Álvaro de Laiglesia. A este autor español le guardo un especial cariño, porque en mi pubertad leí varios libros de su autoría que mi madre compraba en el supermercado. La lectura de esos libros iba siempre acompañada de sonoras carcajadas del lector. A mi gusto, es uno de los mejores humoristas que dio la Madre Patria. Sus historias cortas eran maravillosas, cargadas de lecciones sin pretender ser obras educativas o aleccionadoras. Sin duda, este autor fue uno de los culpables de mi gusto por la lectura.
Cargado de recuerdos, compré un par de volúmenes, los cuales ya fueron leídos y esperan pacientemente para ser releídos. Uno de estos libros es precisamente alguno que leí cuando tenía 12 o 13 años, y honestamente me ha parecido más divertido ahora.
Los libros de De Laiglesia me traen frescos y abundantes recuerdos de la vida familiar, agradables todos. Recuerdos de esos años en que recién se está dejando de ser niño para incursionar en las aguas de la adolescencia, que desembocarán irremediablemente en las complejidades de la adultez. Volver a leer esas alegres historias me ha vuelto, momentáneamente, a esos días cargados de sonrisas, convivencia fraterna, amigos infantiles. He vuelto a escuchar las carcajadas de mi madre, y la risa de mi padre.
El viene-viene enamorado
Pues bien, decía yo que me encontraba caminando en el estacionamiento cuando un viene-viene de corta edad se me acercó y me obsequió un amable saludo, mismo que correspondí no sin cierta extrañeza, pues no es común que los de su profesión se acerquen a uno para saludarlo. Acto seguido, el amable viene-viene me preguntó si sabía inglés. La pregunta me agarró por sorpresa, y en cuanto cedió mi asombro fue reemplazado por una gran curiosidad. Le respondí que si, y me pidió entonces que le tradujera una canción. Me explicó que se la había mandado su ex-esposa (yo la verdad pensé que el tipo no tenía ni la edad legal para contraer nupcias) al tiempo que sacaba su celular y comenzaba la reproducción del tema. La canción era "The winner takes it all" de ABBA. Traduje según entendí. Me comentó que no sabía si era una canción de despedida o si por el contrario, su ex-mujer le enviaba un mensaje de reconciliación. Después de soplarme la bendita canción yo tampoco lo sabía, ya que en ese aspecto el tema es ambiguo y bien puede tomarse como un "vete al diablo" o un "te extraño, regresa". El viene-viene abundó que tenía un bebé con esta mujer, y que ella estaba embarazada de otro, pero que él estaba dispuesto a aceptar, darle su nombre y hacerse cargo de la crianza del pequeño en gestación.
martes 31 de marzo de 2009
Los zapatos rotos y el orgullo intacto

Alguna vez una amiga me comentó que una conocida de ella decía que el estado del calzado revela el estado económico de quien lo porta. Si bien existen excepciones a toda regla, he podido constatar que es fundamentalmente cierto. La gente con poder adquisitivo tiene más zapatos, de mejor calidad y con mejor mantenimiento de quienes padecen estrecheces. Lo que esta chica no dijo, es que también el calzado puede revelar el carácter.
No me queda duda que el caballero seguramente estará pasando adversidades económicas, y como a todos, no le gusta que se le noten. Entonces aplicó la idea (propia o de un tercero) de reparar su calzado mediante la cinta y la tinta. eso, a mi juicio, revela un carácter orgulloso, combativo y fuerte. Me parecen zapatos de alguien que no se dobla ante la adversidad y que más que una simple reparación, le dice al mundo "si, estoy jodido, pero tengo orgullo y creatividad. No me agacho ante las desventuras y camino de frente, con mis zapatos reparados"
Así sea.
miércoles 11 de marzo de 2009
Graffiti en el Estadio Azteca

Algunos artistas del aerosol muestran una calidad y técnica superlativas, evidenciando bien una educación artística formal, bien un talento natural para las pintas. Otros de plano dan pena, pues lo más que realizan son patéticos dibujos a nivel de tercero de primaria.
Además del fútbol (se han realizado en este estadios los mudiales del '70 y del '86), obvio propósito del inmueble, me llama la atención que en la memoria colectiva se han impreso de modo tan indeleble los conciertos de U2, pero sobre todo las visitas que al Coloso de Santa Úrsula hiciera el finado Juan Pablo II, considerado –aún en vida- santo

Desde mi perspectiva son “milagros” muy cuestionables, y conozco otras historias similares que involucran siempre una visita papal, la imposibilidad de tener hijos y la súbita llegada de un retoño. Pues si, el Papa de la “fecundidad” grabó su huella hondo no solo en el subconsciente colectivo mexicano, sino en el registro civil, donde los “juan pablos" tuvieron un crecimiento exponencial durante su papado. Veremos si con Ratzinger sucede lo mismo y el país se llena de
jueves 8 de enero de 2009
Poesía de masa y levadura...

La verdad, no pude ocultar una amplia sonrisa al ver las hogazas con forma de cocodrilo que algún imaginativo artesano tuvo a bien efectuar.

Estos panes hasta lástima da comerlos. Mejor los guardamos para una exhibición de pan artístico en el recién inaugurado MUAC.
Puta Dieta IV: El rebote
Antes de leer este post te recomiendo leer Puta Dieta, Puta Dieta II y Puta Dieta III para entender el contexto de lo narrado. domingo 4 de enero de 2009
y seguimos blogueando...
Así que aquí estoy, arrancando un nuevo año, tratando de adaptarme a los múltiples y acelerados cambios de mi vida que tuvieron a bien sucederse en un período breve. Siempre he abrazado el cambio, pero que complicado resulta aceptarlo cuando es inesperado, impredecible y externo. Ni modo, a apretar el paso y asimilar lo inesperado.
Termino deseando a mis escasos pero fieles lectores, que en este Año Nuevo vean realizados sus sueños más allá de sus expectativas. Un abrazo y ¡Salud!
jueves 27 de noviembre de 2008
Prohibido prohibir o los parques públicos en la delegación Coyoacán
O sea que si vives junto al parque y tienes un perro, no puedes llevarlo porque a un señor se le ocurre que está prohibido. Lo que me llamó la atención es que dos felinos sabedores de sus privilegios descansaban al pié de un árbol, felices de saber que el área estaba libre de cánidos:

Oiga usted, no vaya a ser que de tanto subirse a la roca volcánica se la vayan a gastar antes de que lo hagan la lluvia y el viento...
Para lo que ya no alcanzó la pintura fue para prohibir pegar los chicles o goma de mascar en el árbol que la comunidad ha adoptado para tal fin: les presento al original y auténtico árbol de chicle...
finalmente, en el rincón más apartado y escondido del parque, aparecía un profesional letrero indicando que si quiere organizar la fiesta de su niño en ese jardín, tiene que solicitar permiso en el Parque Xicotencatl, cuyo desactualizado teléfono (desde hace años son de 8 dígitos) es el 688 0782....
No me dan ganas de hacer ninguna clase de celebración o evento en un parque así. No vaya a ser que también esté prohibido sonreir y ser felíz.Con un ojo al post y otro al alacrán...

Mientras escribía el post anterior, me levanté y vi al pié de la puerta de mi habitación un pequeño alacrán inmóvil. Llegue a pensar que se encontraba muerto, pero por si las dudas fui a buscar un frasco para atraparlo (no soy amigo de matar a los insectos, ya que somos nosotros los que invadimos su hábitat). Mientras iba por el frasco, se movió -si, estaba vivo- y al querer atraparlo se escabulló hábilmente en una pequeña ranura que existe entre el piso y el marco de la puerta.
No me dan miedo los insectos, y de hecho los alacranes ejercen una fascinación en mi, pues me parecen criaturas extrañas, traídas de épocas milenarias, con una evolución congelada. Siempre me han parecido las criaturas de la tierra más parecidas a los "Alien" de las películas.
No obstante todos estos atributos, sigo pendiente del bicho porque una cosa es que me atraigan su evolución y su morfología y otra muy distinta que lo quiera caminando en mi cama mientras duermo. Así que seguiré escribiendo con un ojo al post y otro al alacrán...
Dengo bocos...


lunes 24 de noviembre de 2008
Adiós, Michael
Algunas de sus obras las he leído y releído hasta el cansancio. No sé cuantos libros habrá dejado inconclusos, pero lamento la pérdida de este genio creativo y el impacto que esta pérdida tendrá en las largas noches de lectura que tanto me gustan.
Descanse en paz.
Les dejo aquí la liga a su sitio oficial. Échenle un vistazo a sus discursos. Son fantásticos.
http://www.michaelcrichton.net/index.html
Overlord.
"Así soy y no voy a cambiar..."
Casi siempre, la nefasta frase es emitida en el punto muerto de una discusión que se mueve hacia una lucha de egos donde lo importante no es construir acuerdos y buscar puntos de convergencia, sino ganar la discusión a cualquier costo. ¿Por que será que en una discusión nos cuesta tanto trabajo tomar dos segundos antes de responder? ¿Cuantas veces, al ganar la discusión, perdemos otras cosas mucho más importantes?
Pocas, muy pocas veces, en alguna discusión he escuchado a alguien que diga "tienes razón" y mucho menos "Touché". En vez de ello, he escuchado defender por horas puntos indefendibles desde cualquier ángulo, por el simple hecho de no admitir que se está en un error. Y siempre, siempre, la discusión que pudo terminar en 10 minutos se prolonga hasta la eternidad y en ocasiones con consecuencias terribles.
Si no se quiere reconocer el error por el dolor de admitir una derrota retórica, resultaría mas prudente decir: "dame 10 minutos para meditar lo que me dices y regresamos..." o algo por el estilo, pues sin duda al introducir una pausa se enfrían los ánimos caldeados, resultando más fácil llegar a un acuerdo con la cabeza fría. Pero todo depende, claro está, de si el objetivo de la discusión es llegar a un acuerdo o simplemente discutir a lo tarugo para hacerle ver al otro que uno está en lo correcto y él o ella está equivocado.
Y es que si bien no es fácil cambiar, defender puntos indefendibles por ganar la discusión es, lo menos, absurdo.
Lo peor de todo, es que con todo lo que alucino la expresión, estoy seguro que la he dicho en diversas ocasiones. Mea culpa.
La piratería es un delito...
En algún punto de las discusión, uno de los argumentos más interesantes que se comentaron a favor de la piratería fue el siguiente: "Un albañil que trabaja como burro y gana mil pesos a la semana también tiene derecho de ver la película, y jamás le va a alcanzar para comprar la original que cuesta doscientos pesos... por eso está bien que vaya y compre su peli de 20 pesitos..." Este sesudo argumento fue muy fácil de rebatir: "mira, el problema no es que compre una película de 20 pesos, es que se trata de una copia robada. Siguiendo el mismo orden de ideas, ese mismo albañil que se mata trabajando tendría el mismo derecho de manejar una camioneta como la tuya, que vale $35,000USD. Entonces está bien que te roben tu camioneta y se la vendan al albañil en 10 mil pesitos porque él nunca va a tener el dinero para pagar lo que realmente vale..."
Sobra decir que en ese momento, al ver de manera más amplia la dimensión de la piratería, personalizando el daño que produce, la óptica de los defensores de la piratería cambió.
Y es interesante que muchas personas que compran pelis y música pirata, tienen en realidad los recursos para comprar las originales. Uno de los principales argumentos que se usan a favor de los piratas es que los artículos originales son caros. Así es. Pero por otra parte nadie te obliga a comprarlos, y en ningún caso constituyen artículos de primera necesidad.
Recuerdo que hace poco pasaban estos anuncios en el cine antes de comenzar la película:
Todo esto me vino a la mente porque recién leí en la prensa nacional, que una ramificación de los "Zetas" y la "Familia" (soldados desertores que se han incorporado al lado oscuro y que se caracterizan por la violencia y magnitud de sus crímenes así como por carecer de un "código de ética" criminal) se dedica, precisamente, a la piratería y a brindar protección a los productores y revendedores de piratería.
Aquí algunas ligas a artículos al respecto :
http://www.imagendelgolfo.com.mx/columna.php?id=4379
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/41610.html
http://www.eluniversal.com.mx/nacion/162641.html
Así que invito a los compradores de piratería a reflexionar que cada vez que hacen una compra, en realidad alimentan las finanzas de este grupo criminal. No hay crimen pequeño, en realidad la delincuencia y la ilegalidad forman una red en la que un delito aparentemente menor siempre está ligado con delitos más graves.
Asi, mis amigos que consumen productos pirata, piénsenle antes de pararse a comprar una peli o un CD barato. Estás alimentando las finanzas de los peores asesinos de este país.
Finalmente, les invito a leer este artículo: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/41617.html
Segunda Edición
Segunda edición
Todos los días le esperaba ella junto a la primera acacia del paseo. Aquella tan estirada y reglamentaria, que era como el sargento en la formación de las acacias.
Este día bajo un ciclo apelotonado de nubes que daba, como nunca, la sensación de que el firmamento estaba sin terminar, como si las nubes fuesen materia para hacer cosas olvidadas, algo así como los sobrantes de la confección del mundo. Pastelina para nuevos paisajes y nuevas estructuras.
Desde hacía tiempo venía él retrasando la hora de la cita: las doce en punto, y las disculpas culminaron hoy en su sabor de disculpas con esta afirmación:
-Me molestan las doce en punto porque es la hora de una sola saeta, es una hora de eclipse, hora mutilada de reloj manco.
Pero ella sabía bien que la verdad era otra porque en los primeros tiempos del noviazgo le había dicho:
-En mi reloj, las doce en punto eres tú. ¿Quién se fija en las saetas cuando la hora es otra cosa?
El destino estaba, pues, amenazado de vuelco, aunque ella cada día reforzaba los flejes y el acolchado del carrito-cuna en que podría simbolizarse su amor... Pero hoy había llegado al límite de la tolerancia y quiso saber la verdad; por eso, ante la última acacia del paseo, la más sincera de la formación por menos vigilada, exigió:
-Hoy no nos separamos sin que me expliques tu conducta... Si te has cansado de mí, ¿por qué me soportas y continúas ligándote a mi presencia?... ¿Te pido yo, acaso, que me des amor, si ya estás desinflado de ese amor?
-No, no estoy desinflado de ese amor -protestó él-; te quiero como el primer día, ¿entiendes?... Pero...
Había surgido el pero, esa conjunción inevitable en los engarces de la conversación, la más peligrosa de todas porque obliga a la continuación, el pero, que es el tope que necesariamente agarra el otro tope de lo no dicho.
-Pero ¿qué?... Eso es lo que me interesa, eso es lo que te exijo.
-Pero... nada.
-¡Nada!..., ¡nada!... Todo puede ser nada menos el pero. ¡Habla!, ahora tienes que hablar porque te has delatado.
Fue inútil la resistencia. Él se debatía en retirada, procuraba atrincherarse en nuevas explicaciones de disculpa, buscó palabras iniciales para otra conversación, pero allí estaba el pero lanzado como un anzuelo que le había cogido y del cual no podía desprenderse como nadie puede escamotear la confesión cuando se ha lanzado la primera palabra que compromete. Hizo un último esfuerzo:
-Pero estoy preocupado por mis negocios.
-Eso es mentira, es mentira. No encajan esas ideas; tu pero correspondía a otra cosa; ¿no ves que en el collar de tus palabras están trast ocadas esas cuentas?... ¿Cómo quieres que te crea cuando pones junto al grano de mayor trascendencia el grano más pequeño de lo insignificante?
Ahora él se sintió disparado hacia la verdad, una verdad recalentada en su pecho, que desbordaba en crueldades y que saltaba sobre todas las falsas disculpas explicando el pero fatídico hasta lo último:
-Pero quiero más a tu hermana... Estoy enamorado del mismo amor, pero con aumento... Tú me curaste la ceguera de "sin cariño" dejándome en miope, pero tu hermana son las gafas bien graduadas que necesito... ¿Me entiendes?
- No.
-Tu hermana es la segunda edición, corregida y aumentada; tu hermana eres tú misma, pero ha conseguido con mayor perfección el tipo de mujer que buscaba mi instinto... Tu hermana tiene tus mismos ojos, pero con dos reflejos y tres pestañas más; su pelo es un punto más negro que el tuyo; sus senos son más conos, su pie calza un número menos, su... ¿Me comprendes ahora?... ¿Crees tú que el lector puede comprar el libro de la primera edición cuando ya ha salido el de la segunda corregido y aumentado?... ¡Qué culpa tengo yo de todo esto!
-Está bien, quedas en libertad -suspiró ella, y después, con más brío-: nunca me han interesado los lectores de segunda edición .... falsos lectores que necesitan el placer en bloque..., los rezagados que buscan lo que otros desfloraron antes..., los que nunca descubren nada.
Después del arrebato él intentó justificarse:
-Perdóname, me has obligado a decir más de lo que siento; quisiera explicarte estas cosas en otra ocasión con más serenidad. Yo soy la primera víctima de esta anormalidad..., confío en que todo será un mal pensamiento pasajero... Tú ya sabes que yo soy lector de primera edición; ¿acaso necesito yo de alguien para leerte a ti?
-¡A mí!... Tú no me has leído nunca a mí; ¿es que en un libro todo es portada?
-Es verdad, no te he leído; pero te pedí el derecho de leerte.
-Y me leerás, aunque no quieras, porque ahora tengo yo empeño en que sepas.
-¿Cuándo?
-Hoy mismo... Espérame esta tarde en tu casa.
-Es una locura.
- ¡Y qué, si lo quiero yo así!
Lo quiso y fue verdad. Se presentó en casa de él en esa hora en que ya empiezan a estar en sazón las bombillas eléctricas, cuando él ya creía inútil la espera, cuando ya las inevitables flores testigo se habían hartado de agua.
Lo primero que hizo ella fue encender todas las luces de la sala, hasta las del segundo piso de la lámpara central, esas bombillas que sólo se encienden en las visitas de cumplido y que suelen romper sus filamentos en un suicidio por venganza. Él la contemplaba atónito, esperaba sus palabras, porque en el diálogo imaginado había comenzado por su respuesta a un: "Aquí me tienes..."
Después la vio desnudarse poco a poco sin un temblor en el desabrochamiento de los botones más rebeldes, sin errar ni uno solo de esos magníficos piojillos que cierran los sostenes por la espalda, sin una petición ni un sonrojo. ¿Qué significaba aquello?... Al fin dijo ella, completamente desnuda bajo la lámpara central, como si recibiese una ducha de luz que empaparía la alfombra.
- ¡Ahora puedes leer!
Pero él no se atrevía a tomar el libro; continuaba atónito contemplándola... Como todos los hombres, antes quería saber las intenciones... Se limitó a murmurar:
-Eres bonita..., espléndidamente bo...
-Pero imperfecta -le atajó ella-; fíjate: tres lunares, una cicatriz, un pecho distinto a otro, brillo en las rodillas, hasta un poco de vello en las piernas... ¿Y el ombligo? ¡Fíjate en el ombligo! Imperfecta como todas las primeras ediciones.
Por último, tras un rato de contemplación muda se vistió ella, y sólo cuando se calzaba los guantes se atrevió a decir:
-Cuando leas la segunda edición, corregida y aumentada, te acordarás de la primera. ¡Qué quieres! Los postizos y los pulidos son peores que las erratas al aire y las imperfecciones descubiertas... ¡Oh, lo perfecto!... Qué cansancio más triste el de lo perfecto...
-Pero yo te quiero -protestó él- te quiero sólo a ti; es preciso que me perdones, porque yo he comprendido tu razón y porque además ya no sabría vivir sin descifrar el jeroglífico de tu cicatriz y sin comparar la fórmula geométrica de tu pecho esfera con la fórmula geométrica de tu pecho cono; yo necesito saber la cantidad de frescura que encierran los oasis de tus lunares, yo aborrezco ya la desolación de desierto que tienen las segundas ediciones y amo ya desesperadamente la magnífica trufa de lo imperfecto... Yo te quiero a ti primera edición.
-AGOTADA.
Y salió ella en busca del buen bibliófilo
miércoles 19 de noviembre de 2008
Up North
Besos de bar...

No, no -respondió ella. Son besos que no significan nada, besos como los que le das a tu perro, besos sin sentimiento ni consecuencias. Son besos de bar. Además son mis besos los que nos consiguen las cuentas gratis, ¡así que no me salgan ahora con que son unas mojigatas!
Pero yo te he visto darles besos lentos, profundos, suaves, cargados de emociones, besos que te gritan "te quiero". Besos que te enamoran.- le dijo su amiga. ¿No has pensado además que puedes estar besando a alguien casado o en una relación? Podrías meterte en un problema si llega su esposa o su novia. ¡No quiero ni imaginarme el follón que se armaría!
Ella rió. Disfrutaba una nueva etapa en su vida, una libertad no esperada. Probaba suerte con varios pretendientes, y en sus propias palabras "no se iba a cerrar a ninguna posibilidad". Tal vez por las heridas de guerra, recuerdos de bellas relaciones con doloroso final, no estaba dispuesta a amar con ese amor que nos hace vulnerables, débiles y frágiles. Le había gustado su nueva libertad, salir con amigos y amigas, conocer gente, sentirse deseada...
En ocasiones los besos de bar aumentaban el calor y daban lugar a caricias salvajes, a un erotismo aumentado que la excitaba y la hacía sentir viva, vibrar. En estas ocasiones, notaba también, sin duda, la exitación de su improvisado compañero de beso y caricias. Pero procuraba que todo quedara ahí, sin dar pie a un contacto más íntimo, más cercano.
Amaba los besos de bar porque no dejan huella, porque no te pueden lastimar y porque jamás vería de nuevo a ninguno de los hombres a quienes había besado, haciendo de cada uno de ellos una historia de amor perfecta.
Y mientras se dirigía al bar con sus amigas, sonrió.
Cuando lo que callas grita
Este es un blog chilango, cargado de mexicanismos y términos que pueden ser complicados para aquellos que no dominan la idiosincrasia mexicana en general, y la chilanga en particular.
De repente te puedes encontrar algo en inglés o en italiano. No es pretensión. Es simplemente escribir las cosas como llegan.
Perdón si en ocasiones es denso e inexpugnable o si en otras es ligero e intrascendente. Pero es lo que hay, ni más ni menos. Gracias por leerme, y mucho mejor si dejas un comentario.
















